Sistemas de confianza y entornos rurales



La confianza es uno de los muchos sistemas que conforman no solamente las comunidades sino la capacidad para que esas comunidades se desarrollen y convivan lo más justo y equilibradamente posible. A día de hoy, la confianza parece condicionar el hecho de poder construir una relación social armónica y justa en un contexto complejo. Intenta funcionar como un papel de garantía entre personas, instituciones y sistemas. Sin embargo pese a ser algo que pasamos por desapercibido hasta que alguien nos falla, resulta ser un sistema complejo que no solamente tiene repercusiones entre unos y otros sino que tiene el poder de afectar a mucho más.


Por ejemplo: cuando Angela confía en Begoña, generalmente Begoña confía en Angela pero es que también hace que tanto A como B confían en Carlos. Por eso es un sistema. De la misma forma cuando A desconfía de B, sucede lo mismo pero a la inversa y es capaz de invertir todo el sistema de confianza por muy pequeño o grande que sea.


En el sistema de confianza, nos encontramos jugando a “todo o nada”. Cuando se confía participan todos, pero en cuanto se rompe no queda ni uno. Una vez que falla un nodo, falla el sistema entero. Es frágil y no es lineal, es un sistema complejo que requiere un equilibrio difícil de encontrar y mantener pero tremendamente rentable y util.


(La importancia de la comunicación)

Una gran parte del éxito en conseguir un sistema de confianza tiene que ver con la comunicación ya que muchas veces es cuestión de “entender” el sistema, la tarea, el contexto o simplemente al otro, es lo que hace que funcione la confianza en positivo. Es muy común que se “desconfíe” por falta de entendimiento debido a los diferentes niveles que se establecen en las comunidades. La falta de igualdad en la comunicación y en consecuencia, la falta de igualdad en la relación aumenta la desconfianza. El nivel de interlocución influye en la fluidez de la confianza. Cuando el individuo o el objeto ante el cual tu tienes que confiar está en desventaja o tu estás en desventaja ante el objeto, se genera una previa desconfianza que no sucede a niveles iguales. La confianza entonces funciona mejor de igual a igual.

Un alto porcentaje de la confianza tiene como base la comunicación ya que muchas veces es cuestión de “entender” el sistema, la tarea, el contexto o al otro lo que hace que funcione la confianza en positivo. En cambio es muy común que se “desconfíe” por falta de entendimiento a nivel comunicación. En este sentido también la confianza funciona mejor de igual a igual. El nivel de interlocución también influye en la fluidez de la confianza. Cuando el individuo o el objeto ante el cual tu tienes que confiar está en desventaja o tu estás en desventaja ante el objeto, se genera una previa desconfianza que no sucede a niveles iguales. Por tanto y como resumen: la comunicación y el nivel de interlocución afectan directamente a la gestión de la confianza.


(El tamaño del sistema y la rentabilidad de la confianza)

En los sistemas de confianza influye el número de individuos que lo conforman. Los sistemas pequeños son capaces de orgánicamente de instaurar sus propios sistemas de confianza, sin embargo a partir de cierto número de individuos la gestión tanto comunicativa como de eslabones se vuelve más compleja y por ello se vuelve también más difícil gestionar un sistema de confianza. Es entonces cuando se empiezan a instaurar puntos de “vigilancia” del sistema lo cual genera un encarecimiento del mismo. Por eso eso la desconfianza cuesta tiempo y por ende puede costarnos mucho dinero. Un sistema que no esté basado en la confianza nos puede costar literalmente más dinero a nivel organización o más tiempo a nivel individual.

Por ejemplo, en una mercería hay dos personas que atienden, uno te da el producto y otro te cobra. De forma tal que si voy a comprar un lápiz, la persona A me da el lápiz y tengo que cruzar la tienda para que B me cobre, me de un papel diciendo que he pagado y volver con A para recoger el lápiz. Si el sistema de confianza funciona, es extremadamente ágil y productivo. Sin embargo, si el sistema se rompe se traduce en tiempo y dinero tirado a la basura tanto en personal, en espacio y procesos.


(Los entornos rurales)

En plena era de la expansión de las ciudades, de la gran urbe como ejemplo de comunidad encontramos en los entornos rurales las circunstancias más adecuadas para generar entornos de confianza y es a través de los barrios como la ciudad intenta gestionar este ecosistema de confianza… ¿Que aprendemos del entorno rural?

Entendemos entonces que la confianza funciona diferente en entornos más pequeños ya que lo rural es siempre poblacionalmente más reducido. La confianza esta determinada no solamente por la cercanía o lejanía a la ciudad sino que ésta está condicionada por el número de individuos que la conforman. Es decir: mientras más se va alejando de la gran ciudad, más se va simplificando el proceso de confianza. Podríamos decir que la distancia de la urbe es directamente proporcional a la confianza.

Por eso en entornos rurales seguimos viendo señales como el valor de la palabra o de un apretón de manos como garantía de pago, situación que a 150km en la población más cercana (y más grande) esto desaparece. El número de individuos ha crecido lo suficiente como para que ese sistema pueda ser corrompido y entonces se necesitan instaurar esos puntos de vigilancia que garantizará la confianza que deposito en el otro.


(Confianza y diseño)

¿Es posible diseñar para que un sistema de confianza funcione o para incrementar esa confianza en cualquier contexto? La respuesta es sí. El diseño es capaz de condicionar y modificar el comportamiento en cualquier sistema, contexto o situación. Existen dos maneras de diseñar para la confianza, una de ellas es creando el sistema de forma tal que el conflicto de intereses no exista (sea de igual a igual) y también diseñando para el beneficio del otro en su totalidad, mostrando al otro que preferimos su beneficio ante el nuestro. Podéis ver este magnífico vídeo de Dan An Ariely en donde ejemplifica cómo diseñar para la confianza en una charla Ted: https://www.youtube.com/watch?v=k5MfuwMNcMohttps://www.youtube.com/watch?v=k5MfuwMNcMo


Si lo pensamos detenidamente, son muchos los sectores que dependen o que son en sí sistemas de confianza como es la banca, los seguros, la energía, entre otros. Como diseñadores nos hacemos constantemente preguntas… ¿Cómo sectores como la energía o la banca podrían invertir el sistema de confianza en positivo? ¿Se puede medir la confianza en un sistema? ¿Podría la confianza ser un KPI de desarrollo social y empresarial?


Pero construir confianza no es solamente cuestión de diseño, de mentalidad o de arquitectura, es también un fenómeno social dinámico ya que no solamente tiene que ver con el contexto, la historia y el tiempo sino que también la confianza influencia a la misma confianza de forma mucho más compleja. También el prisma bajo el cual diseñamos las cosas tiene un impacto significativo. No podemos diseñar con el prisma de la ciudad para soluciones en entornos rurales ni a la inversa. Tenemos que ser capaces de tener una mirada holística y flexible a la hora de diseñar los comportamientos que nos llevarán al futuro que queremos crear sin dejar de lado ningún entorno y facilitando el equilibrio tanto individual como colectivo.