De zona catastrófica a zona natural


Artículo escrito para Wander de Soulsight Design Strategy

Comparado con la galaxia, con la tierra, plantas y animales, los seres humanos llevamos muy poco tiempo viviendo en este planeta. Y a diferencia del resto de especies con las que co-habitamos, el homo sapiens ha sido capaz de modificar enteramente no solamente la parte “exterior” del planeta sino incluso sus sistemas más delicados como el sistema del clima.

A medida en la que los años avanzan, los seres humanos vamos ganando terreno (nunca mejor dicho) al entorno natural y al resto de sistemas. Nos hemos reproducido tanto y tan rápido que el espacio porcentual que ocupamos de la tierra es mucho mayor cada vez y esto tiene implicaciones no solamente en el entorno natural referido a plantas y animales sino también en cuestión al aire, residuos, aguas, mares y todo con lo que convivimos como especie.

Estamos siendo testigos de una época de transformación en todos los sentidos: natural, económico, social y cultural. Nos hemos dado cuenta de que la vida tal cual existe ahora a largo plazo puede que sea insostenible. El modelo económico que nos sustenta es frágil ante factores que antes considerábamos nimiedades, las ciudades están llegando a su límite y los recursos naturales también. La sociedad y la cultura global ahora tienen implicaciones políticas y culturales que tenemos que aprender a gestionar y no podemos tardar mucho en hacerlo.

Los cambios que hemos vivido este 2020 en donde hay mucha menor actividad y presencia humana en las ciudades ha ocasionado que podamos vivir en primera persona el aumento de presencia de aves y animales en distintas ciudades del mundo: un oso en una ciudad de Asturias, los delfines han vuelto a la costa italiana, algún jabalí por las calles de Barcelona, ciervos en ciudades de Japón, coyotes en pleno centro de San Francisco, patos en todas las fuentes de Roma y no solamente eso, sino que las aguas de ríos, canales y océanos se han limpiado (como en Venecia) y los índices de contaminación han bajado considerablemente.

https://www.abc.es/sociedad/abci-coronavirus-imagenes-animales-salvajes-toman-calles-espana-debido-confinamiento-coronavirus-202003241257_noticia.html

Pero no es la primera vez que sucede que cuando el hombre deja de habitar (y no por mucho tiempo) una zona normalmente habitada, los animales y el sistema natural de la zona poco a poco empiezan a volver y a ocupar la zona de forma natural. En 1986 tras el desastre nuclear en Chernobyl la actividad humana desapareció para después de 30 años de inactividad dar espacio a lobos, osos, zorros así como multitud de aves de la zona que han empezado a habitar un territorio altamente peligroso para los humanos. Chernobyl es ahora una zona de conservación natural en donde las únicas personas que pisan ese terreno son los guardias que trabajan por su protección. Hemos pasado de una zona nuclear altamente peligrosa a una zona de conservación natural.

https://www.youtube.com/watch?v=AwUNTeDVnGs

La vida natural puede florecer en los entornos más extremos como en una zona nuclear, sin embargo no puede hacerlo en presencia de los seres humanos.

El caso de Chernobyl es peculiar, ya que en verdad es poco probable que se vuelva a habitar por el hombre, sin embargo, en algunos meses la actividad humana que ahora se ha paralizado por algunos meses volverá a su ritmo, acaparando de nuevo el terreno que poco a poco las especies han ocupando durante estos días. Existe un límite del cual tal vez no hemos sido conscientes en donde los seres humanos podrían co-habitar con el resto de especies de forma equilibrada, pero ¿dónde está ese límite?. Tal vez las situaciones como las que estamos viviendo ahora o incluso los desastres naturales sean una forma de equilibrar de forma temporal la co-habitación de las especies incluidas el ser humano. Durante los últimos años hemos vivido a un ritmo que no nos permite ser conscientes de esto, del terreno que hemos ganado y quitado, de lo frágil que es nuestro sistema socio-económico y en resumen de poder mirar a largo plazo, crear escenarios y diseñar la forma en la que debemos y queremos vivir.

Entonces me pregunto: ¿Cómo tendríamos que diseñar nuestras ciudades y estructuras socio-políticas y culturales para ser porcentualmente equitativos con el resto de especies y sistemas?