El colapso como oportunidad

March 23, 2020

 

Los seres humanos tenemos una de muchas cualidades y es que creemos que crecer y evolucionar es siempre ir hacia arriba, pero la “teoría del colapso” explica cómo los colapsos han sido para las civilizaciones, además de cosas inevitables y cíclicas, momentos para aprender, innovar y re inventarse.  Es un “salir de la zona de confort” pero no como individuos sino como civilización.

 

El mundo de hoy es una realidad que hemos construido con avances que jamás nos hubiéramos imaginado.  Lo hemos conseguido creando estructuras y plataformas en donde hemos construido lazos globales que nos han ayudado a crecer económicamente y que hemos creído que era lo correcto.  Nuestro mundo de hoy es un mundo interdependiente y profundamente interconectado.

 

En las teorías del colapso y pensamiento complejo, existen los llamados “accidentes normales” en donde se reconoce que todos los sistemas en algún momento fallan, ya sean sencillos o complejos.  Mientras más sencillos sean, el fallo es menos grave. Mientras más alto se llegue, desde más alto se cae. En esta tan avanzada civilización, tan interconectada y globalizada, es probable que nuestro sistema falle y en ese fallo entremos todos ya que hemos construido una gran civilización, en cambio antiguamente si caía la civilización Maya, que no tenía relación con el resto, el resto se mantenía intacto.  Hoy no es así.

 

Un colapso es entonces cuando el sistema socio-económico, político o ambiental sufren desórdenes y alteraciones.  Es importante recalcar que estos cambios no suceden todos a la vez, sino que son circunstancias que se pueden extender a lo largo de los años pero no por ello se eximan de contribuir al colapso de una civilización. 

 

A lo largo de la historia de las civilizciones, gracias a la historia hemos podido observar como algunas civilizaciones caían (Roma) y otras nacían.  Tal como decía al principio de este artículo los colapsos se pueden ver como una oportunidad de re invención o  como una inminente y no deseada realidad a la que nos tendremos que enfrentar.  Las civilizaciones que han sobrevivido han optado por la primera.

 

La caída de estas civilizaciones es la suma de factores propios de la civilización y factores externos que ayudan a esa caída. Tras un largo análisis de historiadores, antropólogos y sociólogos, han llegado a la conclusión de ciertos factores que facilitan el colapso: 

 

Alteración del clima y cambio climático: No solamente que haya cambio climático, sino que es la primera vez en la historia que somos capaces de alterar el sistema climatológico que es uno de los sistemas (junto con el del cuerpo humano) más perfectos, estables y cíclicos que han existido en el planeta desde el inicio de los tiempos.  Degradación medio ambiental: Cantidad de especies, recursos y todo aquello que se degrada para el abastecimiento de los 7,700 millones de personas que existimos en el planeta hoy. 

Aumento de la desigualdad: A medida que aumentamos en población, aumenta la demanda y se crea la desigualdad.  Esta desigualdad no es únicamente económica sino también racial, generacional y de género.  Complejidad: Muchas veces la estructura de un sistema tan complejo hace que pese y caiga por esa misma complejidad y burocracia, es decir, que se haga ingobernable o inmanejable. 

Factores externos: Como por ejemplo plagas, pandemias, guerras o factores incontrolables.

 

Si analizamos y somos capaces de conectar los puntos y los datos respecto a estos factores, sabemos de sobra que estos factores han aumentado considerablemente a lo largo de los últimos años. Las cumplimos todas. Aún a pesar de este panorama, otras cosas positivas también han aumentado, como por ejemplo la resiliencia, el conocimiento colectivo, la capacidad de innovación y diversificar los desastres, así como la capacidad de reacción que tenemos ante ellos. 

 

Por todo esto, tal vez nuestro acercamiento al “colapso” como civilización represente una oportunidad de crear un escenario en donde los seres humanos seamos unos seres evolucionados, capaces de mirar atrás y aprender de la historia, inmersos e iguales con el resto de especies y con una forma de vivir distinta a la que hemos conocido hasta ahora, más pegada a nuestro origen como seres humanos que al sistema capitalista al que nos hemos acercado hasta hoy.  Es nuestra oportunidad, no la dejemos ir. Aprendamos a mirar atrás y diseñar un mejor futuro.

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