El diseño del comportamiento y el poder de nuestros hábitos


A lo largo de la historia, el ser humano ha sido capaz de crear, a través de distintas formas, objetos que iban potenciando sus capacidades tanto físicas como mentales: creamos herramientas para poder cazar, creamos un lenguaje para expresarnos, creamos un sistema numérico para poder contar, y después poder sembrar y asentarnos; aprendimos que viviendo en comunidad éramos capaces de conseguir más cosas y más rápido; creamos leyes y sistemas de gobierno para poder convivir, creamos la expresión artística, los barcos, el motor y los aviones para poder desplazarnos, casas y urbanizaciones para poder vivir… Podríamos nombrar infinidad de objetos que hemos diseñado, desde una hoz para segar, hasta edificios monumentales como el Burj Khalifa en Dubai, considerado el edificio más alto del mundo con 828m de altitud y 163 pisos; desde un objeto afilado que hoy llamamos cuchillo hasta coches eléctricos, móviles, naves espaciales e incluso hemos llegado a diseñar el genoma de nuevos seres vivos.

Es así como gracias a la imaginación, la creación y diseño de estos objetos han ido marcando hitos en nuestra historia, en nuestra cultura y en nuestro desarrollo como especie. En este desarrollo, el comportamiento y el poder de los hábitos individuales en el uso de estas creaciones son lo que conforman nuestra evolución. Los términos como "evolución" y "desarrollo" tienen que aprender a verse desde lo individual ya que en ello se sustentan. Los fenómenos a gran escala son la suma de pequeñas acciones individuales.

Las personas a lo largo del tiempo hemos ido modificando nuestro comportamiento debido a variables que también han ido cambiando a lo largo del tiempo, sin embargo el papel del diseño en la transformación de nuestro comportamiento juega un papel importantísimo y por tanto de nuestra evolución como especie: queremos solucionar algo, lo diseñamos, lo creamos, lo utilizamos, y cuando lo utilizamos con frecuencia incluso sin pensarlo es cuando lo hacemos un hábito que cambia nuestro comportamiento y por ende nuestra evolución.

Este proceso de creación que en días modernos llamamos "diseño" no solamente ha potenciado nuestras capacidades sino que ha modificado la forma en la que nos relacionamos con los objetos que creamos. El diseño tiene la capacidad de crear productos que modifiquen nuestro comportamiento hacia un comportamiento mucho más sostenible y congruente con el planeta. Desde nuevos materiales hasta nuevas forma de vivir con mucho menos. Se dice que el plástico es un "error de diseño" porque el material en sí mismo es muy útil pero el producto creado con ese material ha condicionado el comportamiento y consumo de las personas hasta llevarnos a niveles impensables de desechos de material no reciclable.

Si diseñamos vías inclusivas para todo tipo de ciclos, las personas saldrán a la calle con bicis y otros tipos de vehículos. Si diseñamos parques, las personas irán a tomar el sol y a dar paseos. Si diseñamos aceras grandes, propiciamos el transito de peatones aumentando considerablemente los comercios de al rededor.

Me pregunto, ¿qué beneficio sustancial nos aporta el haber pasado de utilizar bolsas de tela o mimbre a tener bolsas de plástico para ir a hacer la compra? ¿Qué beneficio sustancial nos aporta el tener una "fast fashion"? ¿Qué pasaría si cambiásemos el diseño de los productos que utilizamos de cara a que modifiquen su uso, nuestro comportamiento y no dañemos el planeta?. Esto es ante lo que intenta luchar el llamado "circular thinking" en el cual los diseñadores tienen un papel crucial en intentar satisfacer la misma necesidad que satisface un producto ahora pero creado siendo circular y sostenible. En intentar a través de las creaciones de nuevos productos y servicios cambiar el comportamiento de las personas hacia un cambio de mindset mucho más sostenible.

El diseño también tiene el poder de alterar nuestras emociones. Marcas como Google en la feria internacional de Diseño en Milán, están realizando instalaciones para investigar neuroestésicamente sobre como la belleza y los espacios afectan a nuestro cerebro con un espacio en la feria llamado Un espacio para ser: Explorando el impacto del diseño en nuestra biología.

Esto es el motivo por el cual la conversación alrededor de la sostenibilidad reside en temas como el diseño, la creación de nuevas soluciones, imaginación de relaciones distintas con los objetos que poseemos, de innovación, de tecnología y no en la forma en la que podemos deshacernos de nuestros residuos, porque eso sabemos ya, que no es viable por la sobrepoblación de los seres humanos en un planeta con recursos limitados. Tenemos un papel crucial en el diseño del futuro y en la sostenibilidad. Tenemos que aprender a diseñar a largo plazo y no solucionar necesidades temporales.

La obsolecencia programada es una guerra jamás ganada de diseñadores que fueron expulsados por el sistema económico capitalista al producir un efecto contrario a la producción y consumo masivos que tanto alimentan este sistema. El pensar a corto plazo y las necesidades de suministro global ha hecho que las soluciones que se han planteado en los últimos 30 años hayan sido creadas sin pensar en las consecuencias a largo plazo. La sostenibilidad nos tiene que hacer pensar a largo plazo.

Porque la solución no reside en cómo procesar mejor los desechos de todo lo que consumimos, sino en re-pensar y re-diseñar productos y servicios que modifiquen nuestros hábitos y nuestras emociones para poder relacionarnos sin dañar el planeta, para volver a formar parte del sistema natural del que somos parte.