La historia de un despertar insuficiente


Si te gusta el turismo de naturaleza, cuando viajas a California en Estados Unidos, hay tres cosas que no te puedes perder: el parque natural de Yosemite (es mejor conocido por sus cascadas, aunque en sus 3,108 km² se pueden encontrar valles profundos, prados, secuoyas gigantescas, una selva extensa y mucho más). El segundo es el bosque nacional de las Secuoyas, esos árboles milenarios que presumen de ser los árboles más altos y una de las especies naturales más grandes del planeta que nos hacen recordar lo pequeños que somos en el sistema natural. Y el tercero es el parque nacional Redwoods protegiendo junto con otros parques más de un 45% de todos los bosques antiguos de secuoya roja.

Pero todo lo que "es" hoy, tiene una historia. En la época del presidente Roosvelt, vivió un hombre llamado John Muir, un escocés nacionalizado americano que a rededor de 1898 dedicó su vida a la exploración natural y a quien debemos que hoy estos parques en California sean parques nacionales protegidos. Sin él probablemente estos bosques milenarios hoy serían tierras para ganado habiendo perdido parte de nuestra historia y parte de nosotros mismos. Si, nuestra historia, porque la naturaleza aunque finque en un país, es de todos.

El trabajo de John Muir fue extenso, escribió mas de 300 ensayos y artículos a través de los cuales en resumen habla de las especies que observa y de los complejos sistemas naturales de los cuales también formamos parte. Hablaba de la observación y de la inmersión.

Pero John Muir no fue el único. A lo largo de la historia se pueden observar figuras claves en el desarrollo de lo que hoy entendemos como "sostenibilidad", un tema que seguimos hablando desde hace casi más de 100 años.

Tras John Muir a principios de los años 1930 los "naturalistas" que estudian se empiezan a llamar "ecologistas" y se empieza a tener en cuenta como una disciplina científica en donde muchos conceptos de lo que hoy entendemos por "sostenibilidad" se empezaron a tratar como: la interconexión de los sistemas vivos en un único sistema planetario, la biósfera, la importancia de los ciclos naturales (agua, nutrientes y otros materiales como el residuo) así como el paso de energía a través de niveles de sistemas vivos y muchos otros temas relacionados con nuestra relación con la naturaleza.

Hace tan solo 50 años, entre 1930 y 1970 aparece una mujer (de muchas que ha habido a lo largo de la historia de la sostenibilidad tal cual conocemos hoy) llamada Rachel Carson, bióloga marina y conservacionista americana que dedicó su vida a la divulgación de textos resultado de su observación de cómo los pesticidas naturales tenían sobre la vida silvestre y sobre las personas que viven al rededor de los campos. Su libro "primavera silenciosa" publicado en 1962 es considerado hoy un libro que causó oposición en su momento llegándose a considerar comunista, para años más tarde considerarse un libro con una enorme influencia, proporcionando unidad a lo que antes era una conciencia dispersa ayudando a que se fortaleciera el movimiento ecologista.

Pero fue en 1970 cuando a raíz del uso del petróleo las innovaciones en tecnologías de producción como el plástico, químicos sintéticos y energía nuclear así como el uso de combustibles fósiles empezaron a realmente modificar la forma en la que vivimos, nuestro comportamiento y la forma en la que entendemos hoy el mundo. Fue en 1970 cuando empezamos a preocuparnos por la contaminación que producía todo lo nuevo que habíamos creado, sobre el consumismo y el conocimiento de que los recursos naturales no son infinitos, son limitados, tienen fecha de caducidad.

A partir de 1990, con la tan afamada "globalización" y la apertura de mercados internacionales, estos problemas también se magnificaron a una escala global. Organizaciones como la "United Nation's World Commission on Environment and Development" en su reporte "Nuestro futuro común" sugiere que el desarrollo es aceptable pero debe ser sostenible y no cargarse personas ni sistemas naturales a su paso. Desde 2005 la forma en la que vivimos vuelve a cambiar cuando los países y personas pueden satisfacer sus necesidades importando los productos desde otros países de cualquier parte del mundo, es ahí cuando empezamos a llenarnos de cosas que creemos necesitar y a no saber qué hacer con todos nuestros residuos.

En Marzo del 2009 el consejo del clima en Copenhagen declaró: "El sistema climático ya se está moviendo más allá de los patrones de variabilidad natural dentro de los cuales nuestra sociedad y economía se han desarrollado y prosperado. Estos parámetros incluyen la temperatura media de la superficie mundial, el aumento del nivel del mar, la dinámica de los océanos y las capas de hielo, la acidificación de los océanos y los fenómenos climáticos extremos. Existe un riesgo significativo de que muchas de las tendencias se aceleren, lo que lleva a un riesgo creciente de cambios climáticos abruptos o irreversibles."

En 2019 el ser humano ha exterminado casi 500 especies vertebradas, ha alterado los sistemas naturales del agua y del aire, hemos contaminado el océano entero con plásticos, emitimos más co2 de lo que somos capaces de digerir tomando en cuenta que también hemos perdido casi el 60% de nuestros bosques y hemos agrandado el espacio de pobreza e injusticia social paralelamente al desarrollo tecnológico y la era digital. En resumen: hemos alterado el sistema natural, hemos alterado nuestro sistema, nos hemos alterado a nosotros mismos. Nos estamos suicidando. Hemos intentado evolucionar en algo que nos hace en realidad involucionar a nosotros, que nos extermina lentamente como especie y por ende a nuestro gran sistema, el sistema natural.

Y apenas hoy, marzo del 2019 (hace 10 años de la declaración del consejo de Copenhague) estamos prohibiendo el uso de plásticos para hacerse efectivo dentro de 2 años, en el 2021. Todavía hoy, hay personas que creen que el cambio climático es mentira. Todavía hoy existe quien no es capaces de viajar al pasado y darse cuenta de que es una verdad que nos persigue desde hace 100 años a la que no hemos sido capaces de mirar y actuar.

Desde John Muir, a Vandana Shiva, desde 1890 hasta 2019 se ha intentado luchar por este despertar. Se ha luchado por re-conectarnos con el sistema del que somos parte, se ha luchado por saber por qué no hemos sido capaces de mirar la huella que hemos ido dejando a lo largo de nuestro paso por el mundo. Se lucha por contar la historia (otra historia) del paso del hombre por la tierra.

Casi 100 años de intentar despertar en lo más profundo de nuestras conciencias que la forma en la que entendemos la evolución de nuestra especie es equivoca. Es hoy, después de casi 100 años que intentamos despertar a destiempo e insuficiente frente a un panorama de devastación inmenso, pero a su vez con esperanzas de que al igual que John Muir escribió la historia de cómo salvó esos bosques, hoy escribamos nosotros la historia de cómo nos salvamos de nuestra propia extinción.

¿Y tu, qué historia quieres contar?